Prevención de lesiones en bailarines de swing

La danza, como cualquier otro trabajo activo, supone un esfuerzo físico que si no es bien controlado y moderado, puede llegar a provocar lesiones a largo plazo. Si además es una actividad que nos encanta, podemos pasar horas bailando, sin tener en cuenta nuestra preparación física y las condiciones en las que lo hacemos.

La primera causa de lesión en un bailarín es la falta de una buena técnica. Y esto puede ser debido tanto a que no conocemos suficientemente cómo realizar cada paso, como a la falta de conciencia corporal mientras bailamos. A esto se suma que repetimos el mismo gesto con una mala postura todo el tiempo, lo que puede provocar un desequilibrio muscular y una mala distribución de la carga en las distintas articulaciones.

 

Nuestra higiene postural es clave en cualquier actividad de la vida diaria, tanto estática como dinámica. Por eso es bueno tener herramientas suficientes para ser plenamente conscientes de cómo está nuestro cuerpo en cada momento, qué tensión ponemos en cada movimiento, cómo está distribuido nuestro peso, cómo respiramos, etc. Debemos poner atención a nuestro cuerpo, escucharlo, sentirlo. Pues es la única manera de saber cómo prevenir una posible lesión, y procurar nuestro bienestar.

Otra causa de posibles lesiones son el sobreuso o la sobrecarga física, y la aplicación de malos hábitos.

El swing es una actividad de ocio, y como tal la solemos enfocar con despreocupación, sin haber realizado una preparación física previa, y casi siempre con tantas ganas de bailar que ponemos toda nuestra energía y esfuerzo físico en ella. El swing nos llena de orgullo y satisfacción, sí, pero para que nada nos quite las ganas de bailar, os aconsejo seguir unos buenos hábitos:

  1. Usa siempre un buen calzado. Los pies son el espejo de un bailarín. Son los que llevan toda la carga de nuestro peso, añadida a algunos movimientos bruscos y a la falta de alineación con el resto del miembro inferior. ¡Recuerda! Usa zapatos que se deslicen en el suelo. Evitarás hacer rotaciones forzadas de rodilla en los giros y en los swivels.
  2. Calienta antes de empezar a bailar. Da igual cómo llegues a clase o al social. Cada actividad física necesita un calentamiento específico. Puedes hacer cualquier tipo de calentamiento (movimientos libres, algún ejercicio de activación cardiovascular, movimientos articulares, fricciones…). Pero no te olvides de calentar y activar los miembros inferiores (cadera, rodilla, pie).
  3. ¡Haz descansos! Que sí, que esta canción te encanta. ¡Pero estás agotado! La fatiga muscular puede provocar lesiones como contracturas musculares o tendinitis. Además, la fatiga mental hace que perdamos la concentración en nuestros pasos y acabemos haciendo movimientos bruscos y sin control. Descansa cada poco tiempo, hidrátate, deja que tu frecuencia cardiaca se estabilice, socializa con tus amigos…. Esto no es una competición y tu cuerpo te lo agradecerá. Escúchalo.
  4. Escucha a tu pareja. Los bailes de pareja son un factor de riesgo para lesiones traumáticas (sí, lo que oyes). Tanto si bailas de leader como de follower, escucha a tu pareja, conecta con ella. No estás bailando solo, hay otra persona que depende de tus pasos y tus gestos. El baile es como una conversación, en la que los dos hablan, y los dos escuchan. Si eres follower, intenta ser ligera, como una pluma. Quítale peso a tu leader. Siente lo que te marca, conecta con él. No esperes a que tire de ti o te empuje. Leader, no hagas movimientos bruscos que puedan lesionar o hacer daño a tu follower. Dale tiempo a que ella te escuche y conecte contigo. Sé claro cuando marcas un paso, y dale tiempo a que ella lo entienda.
  5. Mantén el marco. Otra vez el dichoso marco. Pues sí, es imprescindible mantener un buen marco entre los hombros y las caderas. Es la mejor manera de prevenir que un movimiento nos saque de nuestros límites fisiológicos y provocar una lesión por elongación o tracción. Además, el gasto energético para el cuerpo es mucho menor, permitiéndonos seguir canciones con ritmos más rápidos. Y si la follower sigue el marco, el esfuerzo que tiene que hacer el leader es mucho más bajo. Además, una buena postura en baile es mucho más estética. ¡Son todo ventajas!
  6. Mantén una buena alineación. Las curvas de la columna vertebral deben estar equilibradas (si te colocas sobre una pared, deberías tocar la pared con el sacro, la zona media dorsal y el occipital del cráneo). En la postura de swing, el tronco está desplazado hacia delante pero siempre en bloque, sin hacer una hiperflexión dorsal ni una hiperextensión lumbar. Cuida la salud de tu espalda. Lo mismo con las piernas. Busca una buena alineación cadera-rótula-dos primeros dedos del pie. Cuidado con los giros y los swivels, marca primero desde la cadera y nunca desde la punta del pie. Cuida la salud de tu rodilla.
  1. Y para acabar, unos estiramientos. Se ha demostrado que es mejor hacer los estiramientos cuando el músculo ya esté frío, para no sobrepasar los límites de flexibilidad de éste. Cuando llegues a casa, estira bien la musculatura de las piernas (isquiotibiales, cuádriceps, aductores, glúteos, gemelos y sóleo) y de la zona lumbar. Son las zonas de más sobreuso en la danza.

 

El próximo sábado 16 de marzo de 2019 de 10:30 a 12:00 h., en La Vieja Escuela (Calle Amaya 36, Pamplona), haremos un taller de prevención de lesiones en bailarines de swing, donde trabajaremos la conciencia corporal y obtendréis herramientas para prevenir lesiones y tener una buena preparación física.

Puedes reservar tu plaza pinchando aquí.

¡Os espero!

Alicia Vega

Fisioterapeuta

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