Sobre Frankie Manning

En general, no me gustan los mitos. Convertir a una persona en una leyenda trae consigo perder  la parte humana de la misma. Creo que el cúmulo de errores, aciertos, derrotas… son lo que hacen a una persona humana, completa, compleja, interesante…

A estas alturas, todo apasionado del Lindy Hop sabe quien fue Frankie Manning: bailarín, coreógrafo, profesor. Sin duda, uno de los personajes históricos de la historia de nuestro baile, responsable, en parte, de que estemos todos bailando Lindy Hop como locos y de que la escena mundial de este baile se haya extendido tanto, gracias a su labor divulgadora, que duró hasta sus últimos años de vida.

Si quieres saber más sobre su historia, puedes consultar su página en Wikipedia. También puedes leerte este artículo tan chulo que nuestra amiga Ángela Santafé escribió sobre él hace tres años.

 

 

No pretendo resumir en este post su vida, pero sí contar alguna anécdota graciosa o interesante, rescatada de su biografía Frankie Manning, ambassador of Lindy  Hop (Editorial Temple), escrita por él mismo y por Cynthia R. Millman. Me leí este libro hace ya varios años, pero recientemente lo he vuelto a hojear, marcando los episodios que me parecieron más interesantes. ¿Empezamos?

 

Cómo comenzó todo

Cuando Frankie tenía ocho años y su madre no le podía dejar con un canguro, le llevaba a fiestas que se organizaban en pisos para recolectar dinero y ayudar así al inquilino a pagar el alquiler. Solía dejarlo en la habitación de los abrigos para que pudiera dormir, pero Frankie estaba tan intrigado que solía espiar lo que sucedía:

Podías escuchar a alguien decir, ¡apagad las luces y comencemos la fiesta! (…) Cuando se pinchaba música rápida si alguien se volvía loco, el resto se echaba atrás y formaba un círculo, todo el mundo aplaudía a los que estaban en el medio, que empezaban a brillar… En esos dias el baile era en general individual, no recuerdo particularmente ningún movimiento, la gente simplemente hacía lo que le apetecía. Lo que vi tuvo un impacto tremendo en mí, recuerdo pensar: Tengo que aprender esto.

 

Demasiado rígido

Todos tenemos nuestros inicios, e incluso los bailarines más cracks tuvieron que pasar por su propio proceso. Este es uno de los episodios más famosos en la vida de Frankie, sucedió cuando tenía diez años:

Tan pronto como la música terminó, mi madre me agarró de la mano y comenzó a caminar fuera de la pista sacudiendo su cabeza. Cuando la pregunté que cuál era el problema, me dijo “Frankie, nunca serás bailarín, eres demasiado rígido”.

 

Aprendiendo a bailar

Durante los siguientes años, Frankie practicó todo lo que pudo, bailando solo, bailando con su madre, que era muy crítica con él, o aprovechando las fiestas a las que su madre le llevaba, donde trataba siempre de marcarse algún baile:

Hubo una vez que no puedo olvidar, estaba sentado observando lo que sucedía en la pista cuando una amiga de mi madre me dijo “vamos Frankie, baila conmigo!”. Era una canción lenta, comenzó a acercar su cuerpo al mío y a mover las caderas. Realmente estábamos muy cerca. Era la manera en la que ella probablemente bailaba con cualquier hombre, solo que yo no era un hombre… aunque esa noche me di cuenta de que sí lo era. Fue un alivio cuando la  música terminó, fue la primera vez que me sucedió algo así, aunque no la última. Estaba totalmente avergonzado. Ni siquiera fui capaz de dar las gracias por el baile.

 

 

Sobre su relación con Chazz

Frankie fue padre con 18 años de edad, aunque no pudo, o no supo ser un padre modelo, al menos durante sus primeros años. Más tarde, sí tienen una relación buena y cercana, incluso trabajando juntos en sus últimos años.

Quiero ser claro sobre mi relación con Chazz (Charles Franklyn Young es su nombre real). Aunque Dorothy y yo dejamos de salir juntos, yo la visitaba a ella y al niño, la ofrecí ayuda de todo tipo y la apoyé financieramente todo lo que pude. Sin embargo, debido a mi intensa carrera como bailarín, y después a mi servicio militar, no tuve un contacto intenso con mi hijo durante sus 14 primeros años. Hasta entonces, fue criado por su madre y su  familia.

 

La época dorada del Swing

¿Os imagináis bailando en una fiesta con una guerra de bandas así? Por un lado, Count Basie con Billie Holiday; por otro lado Chick Webb y Ella Fitzgerald; y durante parte de la batalla, Duke Ellington toma la silla de Basie… Sería increíble, ¿verdad?

Otra noche le tocó el turno a Count Basie, junto con Billie Holiday contra Chick Webb y Ella Fitzgerald. Esto tuvo lugar en la misma fecha que el famoso concierto de Benny Goodman en el Carnegie Hall (…) De tal manera, Basie y parte de sus chicos (Lester Young y Buck Clayton) fueron invitados a tocar durante un rato en el Carnegie Hall, por lo que Duke Ellington se sentó en el puesto de Basie durante parte de la noche. Debí llegar tarde aquel día porque no recuerdo verle. Basie ya estaba tocando cuando yo llegué.

 

 

El primer aéreo

Este episodio pasó durante una competición que enfrentó a los mejores bailarines del momento, por un lado, los “Shortie Snowden and his Lindy Hoppers”, que fue el primer equipo profesional de bailarines de Lindy y eran las estrellas del momento, y por otro lado, los Whitey Lindy Hoppers, que eran los aspirantes… Hubo mucha expectación y todo el mundo que era alguien en el mundillo del Lindy Hop se peleaba para sentarse en las primeras filas para ver el espectáculo. Cuando le tocó el turno a Frankie Manning y a Frieda Washington, sucedió esto:

Estaba llegando el final de la canción cuando dije: ¿Estás lista para hacer el paso? Si, vamos! Le hice un swing out seguido de un giro por encima de su cabeza y un salto. Chick Webb dijo: SHUUMMP!, Entonces salté para colocarnos espalda contra espalda y la volteé. Ella aterrizó justo en beat BOOMP! Todo el mundo había estado aplaudiendo todo el baile y animando, pero en el momento en el que Frida aterrizó, la audiencia contuvo la respiración. Nadie estaba seguro de lo que había visto (…) Incluso  Shorty Snowden se acercó y dijo: Ey tío, ese fue un gran movimiento. “¿De dónde lo has sacado?” Yo le dije: “lo he sacado de tí”. Entonces le conté sobre el paso que hacía Shorty con Big Bea (es un moviento en el que ella le levanta del suelo espalda con espalda y él patalea al aire). Entonces él dijo: “Oh, sí, eso se podría hacer”, yo le respondí: “lo acabo de hacer”.

 

 

La Reina de Inglaterra

En su época más activa, los Whitey Lindy Hoppers llegaron a viajar por todo el mundo. Durante un viaje a Londres para actuar en el Palladium sucedió esto:

Una noche, tuvimos el honor de actuar para sus majestades el Rey George VI y la Reina Elizabeth. Cuando terminó la función y nos cambiamos de ropa,  ellos subieron al escenario para saludar al equipo. Yo estaba nervioso porque me habían instruido sobre cómo debía comportarme, en plan no hables con ellos o no les des la mano a no ser que ellos la ofrezcan primero. La reina seguía al rey dando la enhorabuena a todos pero sin dar la mano a nadie hasta que llegaron a mi. Él no extendió su mano pero la Reina sí, yo estaba tan tenso que cuando la tome, hice una reverencia, en lugar de darle un apretón. Mis compañeros se estuvieron riendo de mí durante días. Me decían: “Frankie, soy la reina, ¿no me vas a hacer una reverencia?”

 

Celebrities

A finales de los años 30, los Whitey Lindy Hoppers eran tan conocidos, que comenzaron a actuar en obras de teatro y películas, de tal manera que se codeaba con artistas de la talla de Clark Gable:

Tan pronto como bajé del andamio, Clark Gable vino hacia mí y me dijo “¿Cuál es tu nombre, chico?”, yo se lo dije y él me contestó, “Bien, yo soy Clark Gable”

Me hizo mucha gracia esta anécdota que cuenta sobre Fred Astair:

Fred Astair vino a vernos bailar. Estábamos haciendo el tonto como siempre cuando le vimos decir a uno de sus acompañantes “Me encantaría poder bailar así”. Nos quedamos paralizados cuando lo escuchamos… ¡A nosotros sí que nos gustaría bailar como él! Más tarde, cuando vimos a Astaire bailando un poquito de Lindy en una de sus películas pensé para mí: Sí, Fred, ahora entiendo a lo que te referías.

 

 

Segregación  racial

Después de la Segunda Guerra Mundial, en la que luchó y fue condecorado, Frankie sufrió el racismo y la segregación por parte de una sociedad que no asumía la igualdad de derechos entre negros y blancos. En este episodio, el Sargento Montgomery, a quien Frankie salvó la vida en el campo de batalla a pesar de sus prejuicios raciales contra los negros, intercede a su favor en un restaurante ya de vuelta en Estados Unidos:

El manager apareció y explicó que la política del restaurante era no servir a los negratas, pero Montgomery le contestó “no son negratas, son Negros, son Afroamericanos. Han estado luchando por América. ¿Ahora vosotros pretendéis que los américanos luchemos contra otros americanos? Porque vamos a destruir este maldito lugar si no les servís.

 

La famosa historia sobre la llamada de teléfono

Esta es la historia más conocida sobre Frankie Manning. El caso es que a mediados de los 80, un grupo de personas interesadas en el Swing  formaron la New York Swing Dance Society y comenzaron a enseñar Lindy Hop en el club Small Paradise. Esta asociación contactó con bailarines de la vieja escuela como Norma Miller y Al Minns, y una vez Minns murió, Frankie Manning, que había pasado sus últimos 40 años trabajando como cartero, recibió una llamada de teléfono:

Una tarde recibí una llamada de teléfono. Cuando respondí, una mujer joven me preguntó si era Frankie Manning el bailarín.  “No”, contesté, “Soy Frankie Manning el cartero”. Entonces ella dijo “¿Pero solías bailar?” “Sí, pero ya no.”

 

 

The only Count I know

Ya trabajando como profesor, a finales de los ochenta, Frankie se vio obligado a aprender a contar los tiempos:

Muchos de mis estudiantes querían que contara para ellos, y alguna vez bromeaba diciendo que el único “count” que conocía era Count Basie. Yo prefiero hacer Scatting en las canciones, al igual que muchos otros profesores, pero pienso que contar puede ser también útil, puesto que muchos estudiantes no pueden aprender los movimientos sin ello. La primera vez que traté de contar en clase les pedí a los estudiantes que contaran por mí mientras yo hacía el movimiento. Pero con el tiempo, desarrollé también esa habilidad. Una vez tienen el paso, les pido a los estudiantes que escuchen la música mientras cuentan, entonces se darán cuenta de que la música está contando por ellos. Y así ellos pueden dejar de contar y dedicarse a bailar.

 

Malcolm X

¿Sabías que Frankie Manning trabajó en la película de Spike Lee sobre la vida de Malcolm X?

Spike estaba buscando música para la escena de la pista de baile, asi que le llevé varias canciones, incluyendo Flying Home, que pensaba que era la más interesante. Él estuvo de acuerdo. Una vez que se decidió comencé a trabajar un par de horas al día con Denzel Washington y Theresa Randle en su solo en la  escena de Lindy e hice lo mismo con Spike y su pareja, Cynthia Thomas. No importaba lo ocupado que estuviera, Spike siempre iba a los ensayos. (…) Personalmente cuando vi la película quedé un poco decepcionado porque en la escena de baile no captó el aspecto social del baile. Aún así, trabajar con estos actores y directores fue maravilloso.

 

 

Su mayor contribución al Swing Dancing

En sus últimos años, Frankie estuvo viajando y enseñando activamente hasta la edad de 94. Cuando le preguntaban sobre su pasado, sus experiencias y su vida en general, decía lo siguiente:

Cuando miro atrás y veo todo lo que he vivido, que es mucho porque soy más viejo que la tos, estoy especialmente orgulloso de las contribuciones que hice al Lindy Hop, como el paso aéreo, los grupos de baile o el bailar doblado hacia adelante. Me siento orgulloso de haber formado parte de los Whitey Lindy Hoppers y de los Cangaroos, y de mi coreografía en Hellzapoppin, Radio City Revels, Hot Chocolate y Killer Diller, que creo que han inspirado a mucha gente. Pero tengo que decir que la cosa que me hace más feliz es mi papel en ayudar a la vuelta del Lindy Hop. (…) Cuando viajo por todos esos eventos de Swing, veo finalmente lo que quería ver durante toda mi vida: gente de todo mundo, con sonrisas en la cara, bailando juntos.

 

 

Espero que hayaís disfrutado del post. Si queréis profundizar más en la vida de Frankie Manning, puedes consultar el libro de donde he obtenido todas estas historias: Frankie Manning, ambassador of Lindy  Hop (Editorial Temple).

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